








Un reducto de sosiego y tranquilidad construido en piedra arenisca y maderas nobles. Un lugar para estar, para disfrutar... para recordar. La Casona de Tresali es un hotel rural singular que ofrece cosas singulares: habitaciones amplias, muebles antiguos, muros de piedra que combinan con madera de roble y castaño en techos y suelos; amplios ventanales, galerías y balcones tradicionales, porches a pie de césped natural, como una alfombra verde que rodea la casa aportándole confort ambiental. Todo en el hotel se encuentra puesto a propósito, nada se deja al azar.
El hotel Casona de Tresali debe su nombre a una de las variedades más representativas de cuantas se cultivan en su ‘pumarada' formada por manzanos de denominación: Tresali. Alargue la mano y podrá coger una; alargue la vista y podrá ver el mar; aguce el olfato y olerá a verde, a hierba, a salitre. Puede estar seguro de que la Casona de Tresali no es un hotel más, supone una apuesta diferente para un cliente que busca satisfacciones singulares. Una combinación entre alojamiento y naturaleza, entre modernidad y tradición.
Disfrute de una oferta diferente, de un entorno rural, de una franja costera llana cercana a la playa y al monte, bien comunicada pero también discreta y recogida: un sitio ideal para relajarse, para desestresarse, para perderse... Un punto y aparte, un punto y seguido de Asturias.
El hotel se encuentra situado en Argüeru (Villaviciosa), a 7 kilómetros de lugares emblemáticos como el puerto de Tazones o la Reserva Natural de la ría villaviciosina. Se pueden ver huellas de dinosaurios a 4 km, en la playa natural de Merón. El Monasterio de Valdediós a 15 km. Gijón a 20 minutos, y poco más Oviedo. A un paso de la Autovía del Cantábrico. El hotel ofrece alojamiento, desayuno, y la posibilidad de degustar un Menú de Bienvenida en el Restaurante Mobara de Villaviciosa.
El Hotel La Casona de TRESALI se sitúa en la zona central de Asturias y a poca distancia del mar, disfruta de un fácil y rápido acceso desde los distintos puntos de la geografía española.
Distancias kilométricas :
Aeropuerto:70 Km.
Ferrocarril:36 Km.
Autovía: 6 Km.
De cualquier lugar de donde provenga, deberá circular por la autovía A-8 / E-70 en dirección a Villaviciosa y tomar la salida 363. Encontrará una rotonda en la que utilizará la primera salida. Punto 1. Recorridos 300 metros, girará a la izquierda por la carretera AS-256, bordeando la Ría de Villaviciosa y en dirección a Gijón (punto 2), durante 6 Km. hasta encontrar el cruce en el que está señalizado Argüero a la derecha. A partir del mencionado cruce, deberá continuar siempre de frente hasta encontrar el hotel.
Coordenadas: 43º 32´ 5,16´´ Norte - 5º 27´ 19,99´´ Oeste
Consta de 14 habitaciones, cuatro de ellas abuardilladas y muy espaciosas, luminosas: algunas con galería o balcón de madera. Muebles antiguos rehabilitados: cabeceros, mesitas, sillones, armarios, alacenas, mesas... Una magnífica colección de cuadros al pastel de uno de los mejores pintores asturianos: José Cuadra; un vetusto reloj de péndulo; lámparas originales; muebles de diseño en el jardín; chimenea...
No falta sin embargo un toque moderno en las instalaciones, especialmente en los baños o las televisiones planas de las habitaciones. Se trata de ofrecer un ambiente agradable y de confort. Una ventana abierta al mar y otra a la tierra donde crecen los manzanos con que se elabora la sidra con D.O. de Asturias.
Tazones.
Tazones Tazones, declarado conjunto histórico se configura como un pequeño puerto pesquero cuyo mayor atractivo reside en su caserio popular. encajado en la ladera de un promontorio sobre las vertientes de dos montes donde las casas se agolpan de manera desordenada y con desniveles muy acusados entre ellas. El pueblo conserva su viejas calles empedradas asi como sus típicas casas, la mayoria originales de paredes enfoscadas y ribeteadas de multitud de vivos colores en las ventanas, puertas, corredores y galerías de madera.
Un pequeño puerto, la lonja de pescado y cetáreas de marisco invitan al paseo después o cómo aperitivo de la mesa. Mesas suculentas, tentadoras las que se asoman según descendemos por su arteria principal, la que nos introduce en esta villa cuando venimos de su capital, Villaviciosa.